Los argentinos nos jactamos de tener uno automovilismo profesional y tecnológico que está al nivel de otras categorías del mundo. Nos jactamos de tener un automovilismo que genera tanta pasión como el fútbol.
Sin embargo, hasta ahora no podemos jactarnos de tener categorías o proyectos que hagan la actividad “sustentable y amigable con el medio ambiente” como dice esa frase que nació como un latiguillo marketinero pro ecología, pero que hoy toma una verdadera dimensión al ver los cambios climáticos que está viviendo nuestro planeta (no es muy difícil darse cuenta de eso).
Con este informe que sale publicado en la revista CORSA de esta semana instalamos el tema. Varios técnicos de primer nivel, como Oreste Berta, Alberto Canapino y Leo Monti, nos dan sus puntos de vista, ofrecen propuestas y manifiestan su preocupación. Pero es obvio que con eso sólo no se llega a ningún lado.
Motores diesel, biocombustibles y sistemas híbridos ya le están prologando la vida a categorías de otras partes del mundo. Acá, ni noticias, más allá de algún que otro intento aislado archivado porque no es negocio (¿no será tiempo de cambiar un poco esa filosofía para parecer tan profesionales como creemos que somos?)…
Puede que nuestra inquietud hoy no parezca tan importante como saber si la ACTC le dará algo a Torino o analizar por qué Pechito López no tiene el protagonismo del año pasado o por qué las empresas argentinas le dan la espalda a Esteban Guerrieri, pero quisimos anticiparnos en el tiempo.
Quisimos adelantarnos a algo que inevitablemente va a suceder, aunque por esta parte del mundo nadie parece preocuparse. La luz de alerta está encendida. ¿Quién intentará apagarla?